Cuando hablamos de estrías, casi siempre pensamos en la piel femenina: el embarazo, los cambios de peso, la pubertad de las chicas. Sin embargo, las estrías son una marca cutánea común a ambos sexos. Lo que ocurre es que los hombres tienden a hablar mucho menos de ellas, a buscar menos información y, en consecuencia, a desconocer tanto sus causas como las opciones disponibles para prevenirlas y mejorarlas. En este artículo damos voz a una realidad muchas veces silenciada: las estrías masculinas también existen, y conviene saber qué hacer con ellas.
Qué son y por qué aparecen las estrías
Las estrías son cicatrices lineales que se forman en la dermis (la capa profunda de la piel) cuando esta se estira más rápido de lo que sus fibras de colágeno y elastina pueden adaptarse. Las fibras se rompen, y al cicatrizar dejan esas marcas alargadas, paralelas entre sí, que con el tiempo adquieren el aspecto característico.
Hay dos fases evolutivas claras:
Fase inflamatoria o estría reciente (rosada/roja/violácea). Recién formada, la estría presenta un color rojizo o púrpura por la inflamación y la vascularización superficial. En esta fase es más reactiva al tratamiento: las fibras todavía están en proceso de reparación y los productos pueden actuar mejor.
Fase cicatricial o estría antigua (nacarada/blanca). Con el paso de los meses, la estría pierde color, se vuelve nacarada o blanquecina y se deprime ligeramente. La piel allí está adelgazada y con menos colágeno. En esta fase el tratamiento es más complicado, aunque sí se pueden conseguir mejoras estéticas.
¿Por qué aparecen en los hombres?
En la población masculina, las estrías están vinculadas a varios factores diferenciales:
Crecimiento rápido en la adolescencia. Es una de las causas más frecuentes. Los chicos suelen experimentar estirones bruscos entre los 13 y los 17 años, con incrementos de altura de varios centímetros en pocos meses. La piel no siempre acompaña ese ritmo, y aparecen estrías en la zona lumbar (típicas, en horizontal), muslos posteriores, glúteos, espalda alta e incluso pectorales.
Aumento rápido de masa muscular. El entrenamiento de fuerza intensivo, especialmente cuando hay un crecimiento muy rápido del volumen muscular o se utilizan sustancias para hipertrofia, tensiona la piel y favorece la aparición de estrías. Las zonas más afectadas son hombros, brazos, axilas anteriores, pecho y cuadriceps.
Cambios de peso bruscos. Ganancias o pérdidas de varios kilos en poco tiempo (incluso por motivos sanos, como tras enfermedad o tras una etapa de descuido alimentario) tensionan la piel del abdomen, los flancos y los muslos.
Tratamientos con corticoides. El uso prolongado de corticoides tópicos o sistémicos (por dermatitis, enfermedades autoinmunes, etc.) reduce el grosor y la elasticidad de la piel, favoreciendo la aparición de estrías.
Factores genéticos. Si tu padre, tus hermanos u otros familiares masculinos tienen estrías, tu predisposición es mayor. La calidad del colágeno está condicionada genéticamente.
Algunos síndromes médicos. Cushing, Marfan y otras patologías endocrinológicas o del tejido conectivo cursan con estrías importantes. Si aparecen muchas, en zonas poco habituales y sin razón aparente, conviene una valoración médica.
Zonas más frecuentes en hombres
Las estrías masculinas suelen aparecer en zonas algo distintas a las femeninas. Las localizaciones más típicas son:
Espalda baja, en horizontal. Es la zona más característica del adolescente. Aparecen líneas paralelas a la altura de los riñones, que pueden extenderse hacia los costados.
Hombros y axilas anteriores. Muy típicas en quienes hacen culturismo o ganan masa muscular rápidamente. Forman líneas verticales o en diagonal.
Pectorales. Aparecen en zonas próximas al esternón y bajo los brazos.
Brazos. En la zona del bíceps, cuando el crecimiento muscular ha sido muy rápido.
Muslos posteriores y glúteos. Vinculadas a crecimiento puberal o a aumento brusco de masa.
Abdomen. Por cambios de peso o, en menor medida, por hipertrofia abdominal.
Cómo prevenirlas
Prevenir es siempre más eficaz que tratar. Algunas medidas útiles:
1. Hidratación intensiva de la piel. Una piel bien hidratada es más elástica y más resistente al estiramiento. Aplica una crema corporal con activos como manteca de karité, aceite de rosa mosqueta, vitamina E, escualano o aceite de almendras dulces todos los días, especialmente en las zonas de riesgo.
2. Cuida tu alimentación. Una dieta rica en proteínas (pescado, huevos, legumbres, carnes magras), vitamina C (cítricos, kiwi, pimiento rojo), zinc (mariscos, frutos secos), silicio (avena, alfalfa, ortiga) y antioxidantes apoya la producción de colágeno. Evita ultraprocesados, azúcar y déficits proteicos importantes.
3. Evita los cambios bruscos de peso. Si estás en proceso de ganar o perder peso, hazlo de forma gradual y sostenida (no más de medio kilo a la semana en pérdida). En el caso del entrenamiento de fuerza, una progresión razonable de carga y volumen evita estirones musculares demasiado rápidos.
4. Hidrátate por dentro. Beber agua suficiente (alrededor de 2-2,5 litros al día) ayuda a mantener la piel turgente y elástica.
5. No abuses de corticoides tópicos. Si tienes que usarlos, respeta las pautas del médico, no los apliques en zonas amplias por tiempos prolongados y nunca los uses sin indicación.
Tratamientos disponibles
Una vez que la estría está formada, el objetivo es atenuar su aspecto: reducir su anchura, mejorar su tono y suavizar su relieve. Las opciones más usadas:
Cremas y aceites con activos despigmentantes y regeneradores. Productos con retinoides tópicos (vitamina A), ácido glicólico, centella asiática, rosa mosqueta, vitamina C, péptidos. Son útiles sobre todo en estrías recientes y requieren constancia (3-6 meses de aplicación diaria).
Peelings químicos. Aplicación supervisada de ácidos exfoliantes (TCA, glicólico, salicílico) que estimulan la renovación celular y la producción de colágeno.
Microdermoabrasión y microneedling. Técnicas que producen microlesiones controladas en la piel y activan la regeneración. El microneedling (con dermaroller o pluma eléctrica) ha demostrado buenos resultados en consulta dermatológica.
Tratamientos láser. Distintos tipos de láser (fraccionado, vascular, fototermólisis) pueden mejorar tanto el color como la textura de las estrías. Son tratamientos médicos que se realizan en consulta dermatológica especializada.
Radiofrecuencia. Estimula la producción de colágeno y mejora la firmeza de la zona.
En todos los casos, los resultados son más favorables en estrías recientes (rojizas) que en las antiguas (blancas). Por eso conviene actuar cuanto antes.
Y la actitud importa
Las estrías no son un fallo personal ni un signo de descuido. Forman parte del repertorio de marcas que muchos cuerpos exhiben de manera natural. Mucha gente convive perfectamente con ellas y, con el tiempo, las deja de ver. Si te resultan incómodas y prefieres trabajar para atenuarlas, hay opciones eficaces y razonables. Pero si convives bien con ellas, también es una opción perfectamente válida. La piel cuenta historias: estirones, esfuerzos, transformaciones. No hace falta esconder todo lo que cuenta.
Lo que puedes encontrar en la farmacia
En la Farmacia Linneo disponemos de una gama amplia de productos antiestrías, tanto para prevenir como para tratar: cremas con ingredientes activos contrastados, aceites específicos, complementos orales para la salud de la piel y asesoramiento individual sobre la rutina más adecuada según el tipo de estría y la zona afectada. También podemos orientarte hacia centros médicos para tratamientos más avanzados (láser, microneedling, radiofrecuencia) cuando son los más indicados. Pásate a vernos y te ayudamos a elegir un plan realista, sostenible y con base científica. Cuidar la piel es cuidar al cuerpo, tengas el género que tengas.

