La dismenorrea —el dolor que aparece durante la menstruación— es uno de los motivos de consulta ginecológica más frecuentes. Se estima que entre el 50 y el 90% de las mujeres lo experimentan en algún momento de su vida, y en alrededor del 10-15% de los casos las molestias resultan tan intensas que interfieren con las actividades cotidianas. A pesar de ser tan común, sigue siendo un tema poco hablado y, a menudo, mal manejado: tanto la persona que lo sufre como su entorno tienden a asumir que "es lo que toca" y a no abordarlo con la atención que merece.
Qué es exactamente la dismenorrea
El término dismenorrea hace referencia al dolor pélvico cíclico que coincide con el sangrado menstrual o se inicia unas horas antes. Se manifiesta habitualmente como dolor cólico en la parte baja del abdomen, que puede irradiar hacia la zona lumbar, los muslos y la cara interna de las piernas. Suele ir acompañado de náuseas, vómitos, diarrea, cefalea, sensación de fatiga, irritabilidad e hinchazón abdominal. La intensidad puede variar de unas mujeres a otras y, en una misma mujer, de unos ciclos a otros.
Tipos de dismenorrea
Desde el punto de vista clínico, conviene distinguir dos grandes tipos, porque su manejo es distinto:
Dismenorrea primaria. Aparece cuando no existe ninguna alteración ginecológica subyacente que explique el dolor. Es la más frecuente, especialmente en adolescentes y mujeres jóvenes, y suele empezar entre 6 meses y 2 años después de la primera regla, una vez que los ciclos se hacen ovulatorios. El dolor suele comenzar con el sangrado y dura entre 24 y 72 horas. Tiende a mejorar con la edad y, sobre todo, tras un embarazo.
Dismenorrea secundaria. El dolor se debe a una patología ginecológica concreta: endometriosis, adenomiosis, miomas, pólipos, enfermedad inflamatoria pélvica o anomalías anatómicas. Suele aparecer más tarde (con frecuencia a partir de los 25-30 años), tiende a intensificarse con los años, y puede acompañarse de otros síntomas como dolor durante las relaciones sexuales, sangrados abundantes o problemas de fertilidad. Siempre requiere valoración ginecológica.
Por qué duele la menstruación
Durante la menstruación, el endometrio (la capa interna del útero) se descama. En este proceso intervienen las prostaglandinas, sustancias inflamatorias que provocan la contracción del músculo uterino para expulsar el contenido. Cuando los niveles de prostaglandinas son elevados —algo que ocurre en muchas mujeres con dismenorrea primaria— las contracciones son más intensas, más prolongadas y producen una disminución temporal del flujo sanguíneo en el músculo. Eso genera una situación parecida a la de cualquier músculo que trabaja con poca oxigenación: dolor de tipo cólico.
Las prostaglandinas también explican los síntomas digestivos asociados: al pasar a la circulación general estimulan la musculatura del intestino y producen las náuseas, los vómitos y la diarrea que muchas mujeres experimentan los primeros días.
Causas de la dismenorrea secundaria
Endometriosis. Es la causa más frecuente. Consiste en la presencia de tejido endometrial fuera del útero (ovarios, ligamentos, peritoneo). Ese tejido también responde a las hormonas y sangra durante la regla, lo que provoca inflamación y adherencias. Es una de las grandes responsables del dolor menstrual incapacitante.
Adenomiosis. Presencia de tejido endometrial dentro del músculo uterino, lo que provoca un útero engrosado y reglas dolorosas y abundantes.
Miomas. Tumores benignos del músculo uterino. Cuando son grandes o están localizados en zonas concretas, pueden causar dolor y sangrado intenso.
Enfermedad inflamatoria pélvica. Infecciones ginecológicas previas pueden dejar adherencias y dolor crónico que se acentúa con la menstruación.
Cómo aliviar el dolor menstrual
El abordaje combina medidas farmacológicas y no farmacológicas:
1. Antiinflamatorios no esteroideos (AINE). El ibuprofeno, naproxeno y dexketoprofeno son la primera línea farmacológica. Actúan bloqueando la síntesis de prostaglandinas y, por tanto, atacan la causa del dolor. Para que funcionen mejor, es importante tomarlos a las primeras señales de molestia (o incluso un día antes si conoces tu ciclo), y mantener pauta regular en las primeras 24-48 horas, no esperar a que el dolor sea intenso. Respeta siempre las dosis máximas indicadas y las precauciones del prospecto. Si tienes problemas digestivos o tomas otros medicamentos, consúltanos.
2. Calor local. Una bolsa de agua caliente, una manta eléctrica o los parches de calor adhesivos aplicados sobre la zona baja del abdomen reducen la contractura muscular y producen un alivio notable. Es un recurso sencillo, seguro y muy eficaz, comparable en algunos estudios al efecto de los AINE.
3. Ejercicio físico. Aunque pueda parecer paradójico, mantener actividad física moderada durante la regla (caminar, yoga, pilates, natación suave) mejora el dolor en muchas mujeres. La liberación de endorfinas y la mejora del riego sanguíneo pélvico actúan como analgésicos naturales.
4. Anticonceptivos hormonales. Cuando el dolor es intenso y recurrente, los anticonceptivos hormonales (píldora, parche, anillo, DIU hormonal) son muy eficaces porque inhiben la ovulación y reducen el grosor del endometrio, con lo que disminuyen las contracciones y el sangrado. La decisión es médica y debe individualizarse.
5. Alimentación y suplementos. Una alimentación rica en omega-3 (pescado azul, semillas de lino, nueces), magnesio (verduras de hoja, legumbres, frutos secos), vitamina E y vitamina B1, junto con la reducción del consumo de cafeína, alcohol y ultraprocesados, puede contribuir a reducir las molestias a largo plazo. Algunos suplementos específicos (magnesio, vitamina B6, ácidos grasos omega-3) han mostrado beneficio en ensayos clínicos.
6. Técnicas complementarias. Acupuntura, masaje abdominal suave, técnicas de relajación, mindfulness y aromaterapia con aceites esenciales de lavanda, manzanilla o rosa pueden ofrecer alivio complementario en algunas mujeres.
Cuándo consultar al ginecólogo
El dolor menstrual no debería incapacitar la vida cotidiana. Conviene buscar valoración profesional si:
El dolor te obliga a faltar al trabajo o al estudio con frecuencia. Aparece o empeora de forma brusca después de años de reglas indoloras. No responde adecuadamente a las medidas habituales (AINE, calor, descanso). Se acompaña de sangrados muy abundantes, sangrados intermenstruales o dolor durante las relaciones sexuales. Tienes problemas para conseguir un embarazo.
Una buena valoración incluirá historia clínica detallada, exploración ginecológica, ecografía transvaginal y, si es necesario, pruebas complementarias específicas (resonancia, marcadores, laparoscopia). El diagnóstico precoz de patologías como la endometriosis cambia significativamente el pronóstico.
Productos que encontrarás en la farmacia
En la Farmacia Linneo disponemos de varios productos útiles para el manejo del dolor menstrual: analgésicos y antiinflamatorios (ibuprofeno, naproxeno, dexketoprofeno) en distintas presentaciones, parches térmicos adhesivos, complementos con magnesio, omega-3 y vitamina B6, infusiones digestivas y herramientas para el control del ciclo. También te ayudamos a elegir el método de higiene íntima más adecuado: compresas, tampones, copa menstrual, ropa interior absorbente y bragas menstruales. Y, sobre todo, estamos para escucharte: si llevas tiempo conviviendo con un dolor que limita tu día a día, contarlo es el primer paso para encontrar una solución. No tienes que aguantar en silencio. Cada vez disponemos de más recursos para hacer del ciclo una experiencia llevadera y compatible con una vida plena.

