El sangrado nasal, conocido en términos médicos como epistaxis, es una situación muy frecuente que puede asustar a quien la sufre o la presencia, pero que en la inmensa mayoría de los casos es leve y se resuelve con unas maniobras sencillas hechas en casa. Saber cómo actuar te ayudará a controlar la hemorragia con rapidez, evitar errores comunes y reconocer las pocas situaciones en las que sí conviene acudir al médico.
¿Por qué sangra la nariz?
La nariz está irrigada por una red densa y superficial de pequeños vasos sanguíneos, sobre todo en la parte anterior del tabique (la conocida como zona de Kiesselbach). Estos vasos quedan muy expuestos al aire, a los cambios de temperatura, a la sequedad ambiental y a cualquier traumatismo, por mínimo que sea. Por eso un golpe leve, un sonado fuerte, frotarse demasiado o introducir un dedo basta para romper alguno y provocar el sangrado.
Las causas más frecuentes son la sequedad de la mucosa en climas muy cálidos o muy fríos, el uso prolongado de calefacciones o aire acondicionado, los procesos catarrales con sonado intenso, las rinitis alérgicas, los pequeños traumatismos, el hábito de introducir los dedos en las fosas nasales (muy común en niños), algunos tratamientos como los anticoagulantes o los corticoides nasales, y la hipertensión arterial mal controlada.
Pasos para detener el sangrado
Cuando la nariz empieza a sangrar, el objetivo es comprimir los vasos y favorecer la formación de un coágulo. Estos son los pasos correctos:
1. Siéntate con la cabeza ligeramente inclinada hacia delante. Es el error más típico: echar la cabeza hacia atrás. Al inclinarla así la sangre cae por la garganta, puede llegar al estómago y producir náuseas, vómitos o incluso atragantamientos. Lo correcto es mantener la cabeza recta o levemente hacia delante para que la sangre salga por la fosa o pueda ser expulsada por la boca con suavidad.
2. Comprime la zona blanda de la nariz. Con el pulgar y el índice, aprieta firmemente la parte blanda situada justo debajo del puente óseo, no la zona dura. Mantén la presión sin soltar durante al menos 10 minutos seguidos, sin levantarla para mirar si sigue sangrando: cada vez que se afloja, el coágulo puede romperse y volver a empezar.
3. Respira tranquilamente por la boca. Durante esos minutos puedes respirar tranquilamente por la boca. Procura no hablar demasiado ni hacer esfuerzos.
4. Aplica frío local. Una compresa fría, un pañuelo mojado en agua muy fría o una bolsa de hielo envuelta en un paño aplicada sobre el dorso de la nariz, las mejillas o la frente favorece la vasoconstricción y ayuda a cortar el sangrado.
5. No te suenes en las horas siguientes. Tras detener la hemorragia, el coágulo formado en el interior de la fosa es muy frágil. Evita sonarte durante al menos cuatro o seis horas, no introduzcas pañuelos a presión y procura no agacharte ni hacer esfuerzos físicos intensos durante el resto del día.
Errores que conviene evitar
Algunos gestos populares pueden empeorar la situación o no resultar útiles:
Echar la cabeza hacia atrás: como hemos comentado, hace que la sangre se trague y dificulta el control real del sangrado.
Introducir pañuelos, algodón o papel higiénico apretado en la nariz: tapona temporalmente, pero al retirarlo, las costras frescas se arrancan y vuelve a sangrar. Si quieres recurrir a un taponamiento, en la farmacia disponemos de productos absorbentes específicos que ayudan a la hemostasia sin pegarse a la mucosa.
Usar bastoncillos de algodón para limpiar la nariz tras el sangrado: los bastoncillos arrastran las costras y agreden la mucosa. Es mejor esperar a que el coágulo se reabsorba solo.
Aplicar productos caseros poco contrastados (sal, vinagre, ajo machacado) en el interior de la fosa: pueden irritar y producir lesiones añadidas.
Sangrado nasal en niños
En los niños es muy frecuente que aparezcan epistaxis, sobre todo entre los 3 y los 10 años. La mucosa nasal infantil es muy fina y los pequeños suelen tener el hábito de introducir los dedos en la nariz, sobre todo cuando hay costras tras un catarro. Si tu hijo sangra:
Mantén la calma para no asustarle aún más. Siéntale en tu regazo, con el cuerpo ligeramente inclinado hacia delante y la cabeza recta. Aprieta tú misma la parte blanda de la nariz mientras le hablas con tranquilidad. Diez minutos sin levantar los dedos son fundamentales.
Una vez superado el episodio, mantén las uñas cortas, evita ambientes muy secos, hidrata la mucosa con suero fisiológico o aceites específicos para uso nasal infantil, y enséñale a sonarse con suavidad, una fosa cada vez.
Cuándo conviene acudir al médico
La gran mayoría de los sangrados se controlan en casa, pero hay situaciones en las que conviene buscar atención sanitaria:
Si tras 20 minutos de compresión bien hecha el sangrado no cede, conviene acudir a urgencias para una valoración. En ocasiones es necesario realizar un taponamiento anterior o, si es necesario, posterior, en un entorno sanitario.
Si los episodios se repiten con mucha frecuencia (varios al mes), conviene una consulta con el otorrinolaringólogo para valorar si hay un vaso fácilmente sangrante que pueda cauterizarse, o si existe algún factor sistémico que esté contribuyendo.
Si el sangrado se acompaña de otros signos de hemorragia (sangre en encías, hematomas espontáneos, sangrado prolongado tras cortes pequeños) o si la persona toma anticoagulantes, conviene una valoración para descartar alteraciones de la coagulación o ajustar el tratamiento.
Cuando el episodio se produce tras un traumatismo importante en la cara o cabeza, o si hay deformidad del tabique, también es necesaria la valoración médica.
En personas con hipertensión conocida, conviene tomarse la tensión cuando se controle el sangrado: una crisis hipertensiva puede manifestarse como epistaxis y requiere atención específica.
Cómo prevenir los sangrados nasales
Aunque no siempre se pueden evitar, hay medidas que reducen claramente su frecuencia:
Mantén la mucosa hidratada. Los lavados nasales con suero fisiológico son una de las mejores costumbres, sobre todo en otoño e invierno. En la farmacia disponemos de sueros, sprays de agua de mar y geles hidratantes específicos para la mucosa nasal.
Cuida el ambiente de tu casa. Procura mantener un nivel adecuado de humedad, sobre todo en las habitaciones donde más tiempo se pasa. Un humidificador, plantas o simplemente un recipiente con agua sobre el radiador ayudan a paliar la sequedad del aire calefactado.
Evita sonarte con fuerza. Suena una fosa cada vez, con suavidad, y procura no hacerlo justo después de un episodio reciente.
Cuida tu tensión arterial. Si te han diagnosticado hipertensión, sigue el tratamiento y los controles periódicos. En la farmacia te ofrecemos servicio de toma de tensión y seguimiento.
Revisa tus medicamentos. Algunos tratamientos (anticoagulantes, antiagregantes, corticoides nasales) pueden aumentar la facilidad para sangrar. Si los tomas, comenta con tu médico cualquier cambio en el patrón de sangrados.
Productos útiles que tenemos en farmacia
En la Farmacia Linneo contamos con varios productos pensados para mejorar la salud de la mucosa nasal y evitar epistaxis recurrentes:
Lavados nasales con agua de mar isotónica e hipertónica, geles intranasales hidratantes a base de ácido hialurónico, aceites suavizantes para uso en la mucosa, taponamientos absorbibles para emergencias y humidificadores domésticos. Te asesoramos sobre la opción más adecuada según tu situación particular.
Si tienes dudas sobre un sangrado reciente, sobre cómo aplicar correctamente las maniobras de compresión o sobre los productos más adecuados para hidratar tu mucosa, pásate a vernos. Estamos para ayudarte a vivir mejor el día a día y a saber actuar con tranquilidad en este tipo de situaciones cotidianas que, conocidas, pierden buena parte de su dramatismo.

