Niño con cabello sano

A los niños también se les cae el cabello

Cuando hablamos de caída del cabello, automáticamente pensamos en adultos: hombres con entradas, mujeres con melenas más finas tras el verano, abuelos con coronillas despobladas… Pero la realidad es que los niños también pueden perder pelo, y no es algo tan infrecuente como parece. Detectarlo a tiempo es importante para descartar problemas de salud y poner solución.

En este artículo te explicamos cuáles son las causas más habituales de la caída del cabello en niños, qué señales deben llevarte a consulta y qué pasos sencillos puedes dar desde casa para cuidar de su pelo.

El pelo del niño no es igual que el del adulto

El cabello infantil es más fino, más ligero y, sobre todo, tiene un ciclo de crecimiento distinto al de un adulto. Hasta los 2 o 3 años de vida pueden producirse cambios de color, de textura y pequeñas pérdidas durante las fases de crecimiento. Es completamente normal ver pelo en la almohada del bebé o en la trona durante los primeros meses: simplemente el primer pelo (más fino) se está sustituyendo por uno definitivo más grueso.

Pasada esa etapa, una caída persistente, en zonas marcadas o acompañada de cambios en el cuero cabelludo merece atención profesional.

Causas más frecuentes

– Tiña capitis o tiña del cuero cabelludo: es una infección por hongos típica de la edad escolar. Aparecen placas redondeadas en las que el pelo se rompe a pocos milímetros del cuero cabelludo, con descamación y a veces enrojecimiento. Es contagiosa y requiere tratamiento antifúngico oral pautado por el médico.

– Alopecia areata: es una enfermedad autoinmune en la que el sistema de defensa ataca por error los folículos pilosos. Aparece una o varias zonas redondeadas, totalmente sin pelo, lisas, sin escamas ni enrojecimiento. No duele, no pica y no se acompaña de fiebre. Puede afectar también a las cejas o pestañas. En muchos casos, el pelo vuelve a crecer espontáneamente, aunque puede recurrir.

– Efluvio telógeno: es una caída difusa, sin zonas calvas marcadas, que aparece de 2 a 4 meses después de un evento estresante para el organismo: una fiebre alta sostenida, una infección, una cirugía, un cambio de colegio importante, la pérdida de un familiar… El folículo entra en fase de descanso y, semanas más tarde, suelta el pelo. Lo bueno es que es reversible, una vez se recupera la causa.

– Tricotilomanía: hablamos del hábito de tirarse del pelo de forma repetida, a veces sin que el niño sea consciente. Suele aparecer en momentos de estrés, aburrimiento o ansiedad, y deja zonas con pelos de distinta longitud. Necesita apoyo psicológico además del cuidado capilar.

– Alopecia traccional: es la caída por exceso de tensión mecánica. Coletas muy apretadas, trenzas africanas con tirones, gomas duras o cintas excesivamente ajustadas, sobre todo si se mantienen durante muchas horas. El pelo se rompe en la línea de inserción.

– Carencias nutricionales: déficits importantes de hierro, vitamina D, zinc o proteína, sobre todo en niños con dietas muy restrictivas o con problemas de absorción, pueden traducirse en un cabello más fino y débil.

– Patologías endocrinas: algunos problemas de tiroides cursan con caída del cabello. Suelen acompañarse de otros síntomas (cambios de peso, frío, fatiga) que el pediatra puede detectar.

Señales de alarma que requieren consulta

Acude al pediatra o al dermatólogo si observas:

Zonas calvas redondeadas, claramente delimitadas.

Descamación, costras amarillentas o enrojecimiento del cuero cabelludo.

Picor intenso y rascado continuo que hace que el niño esté irritable.

Caída difusa pero abundante y persistente durante varias semanas.

Cabello que se rompe con mucha facilidad o que no crece.

Pérdida de cabello acompañada de otros síntomas (cansancio, palidez, cambios de peso, fiebre persistente).

Cuidados básicos del cabello infantil

– Champús suaves: usa champús específicos para niños, con pH adecuado, sin parabenos, sin sulfatos agresivos y sin perfumes fuertes. Una pequeña cantidad es suficiente.

– Frecuencia razonable: dos o tres lavados a la semana es lo habitual. En adolescentes puede ser más frecuente; en bebés, bastará incluso con menos.

– Sin tirones: usa un cepillo de cerdas suaves y desenreda con paciencia, sujetando el mechón cerca de la raíz para no estirar el folículo. Acondicionador o aceite ligero ayuda mucho.

– Cuidado con los peinados: coletas, trenzas y diademas pueden ser ideales para el día a día, pero no demasiado tensas y, si es posible, alternando puntos de tracción.

– Protección solar: en verano o en zonas de montaña, un sombrero o pañuelo evita que el sol dañe el cuero cabelludo y reseque el pelo.

– Alimentación variada: garantiza un aporte adecuado de hierro (legumbres, carne magra, huevo), zinc (frutos secos, lácteos), proteína de calidad y vitaminas del grupo B. Una dieta rica en frutas, verduras, cereales integrales y pescado proporciona la base.

– Hidratación: agua a lo largo del día y alimentos jugosos (frutas, sopas) contribuyen también a un cabello sano.

Higiene y prevención de contagios

En el colegio y en las actividades extraescolares es habitual que se compartan gorros, cascos, peines, bañadores o toallas. Para prevenir tiñas y piojos, conviene marcar las prendas, recordar al niño que no debe intercambiarlas y revisar la cabeza con cierta regularidad, sobre todo si en clase ha habido casos. Si detectas pequeñas placas o un picor que no cede, ven a vernos a la farmacia para una primera valoración.

El componente emocional

Aunque a los adultos nos parezca un asunto menor, perder pelo puede ser muy difícil para un niño, sobre todo si la pérdida es visible y compañeros de clase hacen comentarios. Habla con él con naturalidad, dale información acorde a su edad, evita dramatizar y, si lo necesita, recurre a soluciones como gorros bonitos, pañuelos o incluso pelucas de pelo natural en casos de alopecia universal. El apoyo emocional acelera la recuperación.

Resumen

La caída del cabello en niños no siempre es grave, pero tampoco debe minimizarse. Las causas más frecuentes (tiñas, alopecia areata, efluvio telógeno, tricotilomanía) tienen tratamiento y buena evolución cuando se detectan a tiempo. Mantén una rutina sencilla de cuidado capilar, presta atención a las señales de alarma y consulta con el pediatra o el dermatólogo ante cualquier duda.

En la Farmacia Linneo podemos ayudarte con consejo sobre champús infantiles, lociones reforzantes adecuadas para su edad, antifúngicos tópicos y orientación general sobre cómo cuidar el pelo de los más pequeños. No dudes en pasarte y preguntar.

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